El Gobierno de Costa Rica ha inaugurado oficialmente este miércoles 14 de octubre de 2026 el Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO), una infraestructura penal de máxima seguridad diseñada para albergar a 5,100 reclusos de alta peligrosidad. La megaobra, levantada a un costo aproximado de 35 millones de dólares, emula de forma directa el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) erigido en El Salvador por el mandatario Nayib Bukele.
La apertura del complejo, encabezada por la presidenta costarricense Laura Fernández, marca un giro histórico hacia las políticas de “mano dura” en una nación tradicionalmente reconocida por su perfil pacífico. La edificación de este recinto fue una de las principales promesas de la administración del expresidente Rodrigo Chaves (2022-2026) para contener la inédita escalada de homicidios provocada por las disputas territoriales entre carteles locales y mafias internacionales del narcotráfico.
Blindaje carcelario y cooperación salvadoreña
El proyecto penitenciario se ejecutó bajo una estricta estrategia de optimización presupuestaria. Inicialmente tasado en 60 millones de dólares, el coste final se redujo a 35 millones de dólares gracias a acuerdos de cooperación técnica con El Salvador, los cuales permitieron al país centroamericano acceder directamente a los planos, metodologías de gestión y diseños arquitectónicos aplicados en el modelo salvadoreño.
Las principales características del nuevo modelo carcelario costarricense contemplan:
- Capacidad contra el hacinamiento: Con espacio para más de 5,000 internos, la prisión busca aliviar la superpoblación de un sistema carcelario nacional que registra tasas de hacinamiento superiores al 46%.
- Infraestructura de alta seguridad: Ubicado en la provincia de Alajuela, el CACCO cuenta con módulos fortificados, celdas de aislamiento estricto y torres de vigilancia blindadas, concebidos específicamente para incomunicar a los cabecillas de las bandas criminales.
- Fin de los privilegios intramuros: Las autoridades han anunciado la eliminación de tiendas internas y la restricción drástica de las señales telefónicas para neutralizar cualquier intento de extorsión u operación delictiva coordinada desde el interior de las celdas.
Advertencias de los expertos
A pesar del amplio respaldo de la ciudadanía costarricense hacia medidas de carácter punitivo debido al aumento de la criminalidad, la apertura del CACCO ha encendido las alarmas entre defensores de los derechos humanos y expertos en seguridad internacional.
Analistas criminológicos advierten que la concentración masiva de delincuentes de alto perfil sin programas de reinserción social estructurales conlleva riesgos severos. Señalan que, a largo plazo, este tipo de centros corre el riesgo de convertirse en “universidades del crimen”, espacios donde las redes delictivas se reorganizan, especializan y reproducen conductas criminales complejas de manera interna.





