A 20 años de la primera marcha del 1 de mayo iniciada en Chicago y replicada en todo el país, activistas aseguran que las causas para defender a la comunidad inmigrante siguen en aumento. Este año, además, buscan proteger los negocios locales con un cambio en la estrategia de movilización.
En lugar de llamar a un paro total de actividades, como en años anteriores, los organizadores ahora promueven el apoyo a comercios comunitarios mientras se llevan a cabo las marchas.
Óscar Colorado, dueño de una barbería en el vecindario de Pilsen, dijo que, pese a las pérdidas económicas que ha enfrentado durante operativos migratorios en los últimos años, respaldará la movilización incluso si debe cerrar su negocio.
“Cuando el pueblo está unido, el gobierno escucha”, dijo Colorado.
Colorado agregó que está dispuesto a sumarse al esfuerzo colectivo. “Si ellos quieren ir a apoyar, así como yo, iremos”, dijo Colorado.
En años anteriores, las convocatorias pedían a la comunidad no comprar, no trabajar ni enviar a los niños a la escuela. Sin embargo, líderes comunitarios consideran que ese enfoque también afectaba a pequeños negocios.
Artemio Arreola, de la Coalición de Illinois para los Derechos de los Inmigrantes y Refugiados (ICIRR, por sus siglas en inglés), explicó el cambio de estrategia.
“La economía de nuestros barrios ha sido impactada por las redadas y deportaciones, eso ha quedado claro. Por eso pedimos que dejes de comprar en las grandes corporativas y apoyes a los negocios de la comunidad”, dijo Arreola.
Para Colorado, quien lleva 12 años con su barbería, la diferencia es significativa. “Para las compañías grandes no les afecta un día, pero a nosotros sí”, dijo Colorado.
Además del enfoque económico, la marcha también busca visibilizar otras demandas sociales y políticas.
Laura Garza, directora de Arise Chicago, detalló algunas de ellas.
“Exigimos más impuestos a los ricos para que nuestras familias sean prioridad, exigimos fuera ICE, no a la guerra ni a los ejércitos privados, ampliamos la democracia, más manos fuera de nuestro voto”, dijo Garza.
El anuncio de la marcha se realizó durante una conferencia de prensa con la participación de organizaciones locales y sindicatos, incluido el de maestros.
Aunque las Escuelas Públicas de Chicago indicaron que habrá clases ese día, líderes sindicales buscan facilitar la participación estudiantil.
“Hemos tenido reuniones con la ciudad y con las Escuelas Públicas de Chicago para crear un espacio donde las familias y estudiantes puedan participar en las protestas del 1 de mayo con nosotros”, dijo Stacy Davis, presidenta del sindicato de maestros de Chicago.
Hasta el momento, las Escuelas Públicas de Chicago no habían respondido a preguntas de Telemundo Chicago sobre cómo manejarán la jornada escolar.
La marcha está programada para el 1 de mayo. Iniciará en Union Park y avanzará hacia Grant Park. Se espera que a las 10 a.m. se realice una actividad con la coalición religiosa de Chicago.





