En un movimiento preventivo ante las políticas de la administración Trump, el alcalde de Chicago, Brandon Johnson, presentará esta semana una legislación de emergencia diseñada para proteger los centros de votación y garantizar el acceso al sufragio sin intimidación.
La propuesta, bautizada como la “Ordenanza sobre el Acceso Justo a la Democracia Reverendo Jesse L. Jackson Sr.”, busca establecer perímetros de seguridad denominados “zonas democráticas” en los alrededores de los lugares de votación de la ciudad.
El escudo contra agentes federales
El núcleo de la ordenanza prohíbe explícitamente que cualquier área dentro de estas zonas sea utilizada para actividades civiles de control migratorio. Esta medida responde directamente a las amenazas del presidente Donald Trump sobre el despliegue de fuerzas federales para intervenir en procesos electorales o realizar operativos de deportación masiva.
“Nuestra democracia es sagrada y Chicago no permitirá que el miedo sea una barrera para el ejercicio del voto”, señalaron fuentes cercanas a la alcaldía.
Protección al voto por correo y multas
La ordenanza no solo se enfoca en la presencia física, sino también en la logística electoral. Los propietarios de inmuebles dentro de estas zonas estarían obligados a mantener buzones seguros para proteger las boletas electorales por correo. El incumplimiento de estas normas, o cualquier intento de interferencia, acarrearía sanciones severas: multas que oscilan entre los $500 y $5,000 dólares por día.
Carrera contra el reloj: Las primarias de marzo
El alcalde Johnson busca que el Concejo Municipal apruebe la medida este 11 de marzo mediante una votación de emergencia. Para que las protecciones entren en vigor inmediatamente —justo a tiempo para las elecciones primarias del 17 de marzo— la propuesta requiere el apoyo de dos tercios de los concejales.
De no alcanzar la supermayoría, la ordenanza seguiría su curso ordinario con el objetivo de estar plenamente operativa para las elecciones generales de noviembre, consolidando a Chicago como una “ciudad santuario” no solo para inmigrantes, sino para el proceso democrático mismo.





