Una escuela privada para estudiantes de primaria y secundaria abrirá sus puertas en el centro de Chicago en el otoño: el proyecto consiste en la apertura de un nuevo campus de la red Alpha School en el Loop, que tiene como característica el aprendizaje a través de software de inteligencia artificial y prescinde de docentes. El costo anual de la matrícula es de USD 55.000, según informó Chicago Tribune.
El campus inicia operaciones con una capacidad aproximada para 100 estudiantes y replicará el modelo fundado en Austin, Texas, en 2014 por la empresaria educativa MacKenzie Price. Desde entonces, la red creció hasta alcanzar casi 24 sedes en Estados Unidos, con una matrícula cercana a los 1.000 alumnos en total.
Price explicó a Chicago Tribune que el proyecto busca reducir el aburrimiento y la ineficiencia en el aula a través de plataformas adaptativas asociadas a firmas educativas como Khan Academy y Membean, lo que permite implementar una personalización del aprendizaje.
Price también defendió la orientación del modelo, afirmando que la inteligencia artificial puede ser la vía para desbloquear el mayor recurso no explotado del mundo: el potencial humano. El método sustituye las clases magistrales por dos horas diarias de instrucción individualizada en áreas centrales y talleres prácticos en robótica o actividades físicas guiadas por denominados “guides” o guías, quienes supervisan y motivan, aunque no cuentan con acreditación docente formal.
Los responsables de Alpha School aseguran que los estudiantes alcanzan regularmente el percentil 99 en las pruebas MAP Growth, un test nacional de evaluación de rendimiento escolar utilizado en millones de evaluaciones escolares a nivel nacional por la organización independiente Northwest Evaluation Association.
A pesar de estos datos, el profesor asociado de filosofía y especialista en ética educativa en Loyola University Chicago, Joe Vukov, manifestó a Chicago Tribune su preocupación por la pérdida de vínculos humanos y el sentido histórico de la educación.
Por su parte, Victor Lee, docente en la escuela de educación de la universidad de élite Stanford University, objetó la falta de investigaciones externas que respalden este enfoque y advirtió: “Hay muchísimo que los maestros hacen más allá de lo que puede lograr el software más avanzado”.
La escuela enfatiza la personalización del aprendizaje apoyándose en testimonios como el de Sarah Cone, capitalista de riesgo que inscribió a su hija de ocho años en la sede de Manhattan. Cone relató a Chicago Tribune que su hija “avanzó dos grados en lectura y matemáticas” durante el primer semestre, atribuyendo su progreso al currículo adaptativo de Alpha.
El sistema permite que la aplicación ajuste el ritmo hasta lograr dominio en cada materia antes de avanzar, explicó Price. Los talleres orientados por guías no buscan sustituir completamente a los docentes, sino que presentan una función diferente. Como subrayó Price: “No estamos reemplazando docentes. El rol simplemente está cambiando”.





