La batalla por el futuro hogar de los Chicago Bears ha llegado a un punto crítico en la capital estatal. Este jueves, el Comité de Ingresos de la Cámara de Illinois llevará a cabo una audiencia pública crucial para discutir la HB 2789, una legislación que podría ser la última esperanza para retener a la franquicia en el estado ante las agresivas ofertas de estados vecinos.
El plan de “Megaproyectos”: 40 años de certidumbre fiscal
El núcleo del debate es la denominada Ley de Congelación de Evaluación y Pago de Megaproyectos (HB 2789). Esta propuesta busca destrabar la parálisis en Arlington Heights, donde los Bears adquirieron el antiguo hipódromo de 326 acres por $197.2 millones hace tres años.
- Congelación de Impuestos: La ley permitiría congelar la evaluación del valor de la propiedad por un periodo de hasta 40 años, evitando que el equipo pague impuestos exorbitantes basados en el valor futuro de un estadio de miles de millones de dólares.
- Pagos PILOT: Introduciría un sistema de “Pagos en Lugar de Impuestos” (PILOT), permitiendo al equipo negociar pagos anuales fijos con los distritos escolares y gobiernos locales, eliminando la volatilidad fiscal que actualmente frena el proyecto.
- Inversión Pública: El paquete incluye más de $850 millones destinados a infraestructura pública esencial (carreteras, servicios y accesos) para el nuevo distrito del estadio.
Indiana e Iowa: Al acecho del equipo
La urgencia en Springfield ha sido alimentada por movimientos legislativos en estados fronterizos que buscan atraer a la “franquicia fundadora” de la NFL:
- Indiana: El gobernador Mike Braun y legisladores locales han avanzado una ley para crear una autoridad de estadio y ofrecer financiamiento directo, tentando a los Bears con un traslado al noroeste del estado.
- Iowa: Apenas la semana pasada, se presentó el Senate File 2252, una propuesta diseñada explícitamente para ofrecer incentivos fiscales masivos si los Bears deciden cruzar el río Mississippi.
El obstáculo del Soldier Field
A pesar del impulso en los suburbios, el equipo enfrenta la presión de los legisladores de Chicago, preocupados por la deuda de aproximadamente $534 millones que aún resta de la renovación del Soldier Field en 2002. Aunque el gobernador J.B. Pritzker ha indicado que esta deuda no debería ser responsabilidad directa del equipo, la permanencia del contrato de arrendamiento hasta 2033 sigue siendo un punto de fricción en las negociaciones.
La audiencia de este jueves será determinante para medir el apoyo político real a la HB 2789 y definir si los Bears comenzarán a cavar en Arlington Heights o si sus maletas estarán listas para salir de Illinois.





