Una propuesta que afecta a los restaurantes y a la forma en que se remunera a sus trabajadores será considerada el miércoles en el Ayuntamiento de Chicago.
En la agenda figuran varias votaciones rutinarias, como las actualizaciones de las normas sobre apuestas deportivas y varios cambios en las licencias de venta de alcohol a nivel de distrito.
Pero se espera que la atención se centre en el salario de los trabajadores que reciben propinas en la ciudad.
La decisión de congelar los salarios que reciben propinas surge de la preocupación de que los restaurantes y las pequeñas empresas ya estén pasando apuros debido al aumento de los salarios.
La congelación del salario mínimo de Chicago para los trabajadores que no reciben propinas se limitaría al 24 por ciento.
La ordenanza elimina gradualmente los salarios inferiores al mínimo en un plazo de cinco años. Los trabajadores que reciben propinas eventualmente ganarán el salario mínimo completo, más su propina.
El salario mínimo actual de la ciudad es de $16.60 para empleadores con cuatro o más empleados. El salario por hora para los trabajadores que reciben propinas es de $12.62.
Si el consejo vota en contra del aumento salarial, sus partidarios afirman que podría privar de aumentos a los trabajadores que cuentan con ese dinero para afrontar el creciente coste de la vida.
Por otro lado, algunos afirman que la congelación de precios proporcionaría estabilidad al sector de la restauración, que se enfrenta a costes crecientes e incertidumbre económica.
Si esta medida se aprueba, se espera que el alcalde Brandon Johnson la vete. Esto devolvería la medida al consejo, lo que daría lugar a otra votación crucial en las próximas semanas.





