En una noche que desafió todas las expectativas de los fanáticos del rock, Michael “Flea” Balzary, el icónico bajista de los Red Hot Chili Peppers, dio inicio a su nueva gira mundial en el Thalia Hall de Chicago. Pero esta vez, el músico no llegó para liderar un asalto de funk-punk, sino para presentar su faceta más íntima y sofisticada como trompetista de jazz.
Regreso a las raíces
Bajo el título de su nuevo proyecto solista, Honora, Flea se presentó ante un público que agotó las entradas para presenciar un espectáculo centrado en su “primer amor”: la trompeta. Antes de convertirse en una leyenda del bajo, Flea creció en un entorno de jazz en Los Ángeles, inspirado por su padrastro, el músico Walter Urban Jr. Anoche, ese círculo se cerró con una interpretación magistral que dejó de lado las acrobacias escénicas para enfocarse en la pureza del sonido.
Acompañado por la Honora Band, un ensamble de músicos de vanguardia, Flea navegó por composiciones originales que mezclan el bebop tradicional con texturas ambientales y experimentales. El álbum, lanzado bajo el sello Nonesuch Records, ha sido descrito por la crítica como un “viaje psicodélico y espiritual”.
Una atmósfera diferente
A diferencia de los estadios de fútbol que suele llenar con los Chili Peppers, el arranque en Chicago ofreció una atmósfera de club de jazz clásico. Flea, aunque mantuvo su característica energía, mostró una vulnerabilidad técnica y emocional que cautivó a los asistentes. El setlist incluyó temas destacados de su nueva producción, donde el artista alterna momentos de intensidad frenética con pasajes de sutil melancolía.
Próximas paradas
La gira de Flea continuará por ciudades clave de Norteamérica, incluyendo Nueva York y Los Ángeles, antes de dar el salto a Europa en el verano. Los seguidores del músico celebran esta transición, que demuestra que, a sus 63 años, la curiosidad artística del bajista sigue siendo tan inagotable como sus líneas de bajo.
Con este tour, Flea no solo se consolida como un instrumentista versátil, sino que rinde homenaje a un género que, según sus propias palabras, “le salvó la vida” mucho antes de que el mundo conociera a los Red Hot Chili Peppers.





