En una de sus declaraciones más frontales hasta la fecha, el alcalde de Chicago, Brandon Johnson, calificó la estructura salarial de la industria restaurantera como un “legado de la esclavitud”. Las palabras del mandatario se dieron este miércoles tras lograr una victoria política clave en el Concejo Municipal, que asegura la continuidad del plan para eliminar el subsalario para trabajadores que reciben propinas.
El debate estalló luego de que la oposición en el Concejo fracasara en su intento de anular el veto del alcalde a una ordenanza que buscaba frenar la transición hacia un salario mínimo único. Al no alcanzarse los votos necesarios, Chicago mantiene su rumbo para eliminar por completo el “crédito por propina” para el año 2028.
Un argumento histórico y social
Johnson defendió su postura vinculando el sistema actual con la era posterior a la Guerra Civil estadounidense. “Esta industria tiene sus raíces en la esclavitud, cuando se esperaba que las personas recién liberadas trabajaran solo por la gratitud de los clientes y no por un salario digno del empleador”, afirmó el alcalde ante los medios.
Para la administración de Johnson, mantener un salario base inferior para meseros y personal de servicio —que actualmente es de $12.62 dólares, frente al mínimo estándar de $16.60— perpetúa una injusticia económica que afecta de manera desproporcionada a mujeres negras y latinas.
Tensión con la industria restaurantera
La retórica del alcalde ha profundizado la brecha con el sector empresarial. La Asociación de Restaurantes de Illinois ha advertido que forzar a los negocios a pagar el salario mínimo completo, además de las propinas, provocará:
- Aumento de precios: Un incremento inevitable en los menús para cubrir los costos operativos.
- Cierre de locales: El riesgo de quiebra para pequeños restaurantes familiares con márgenes de ganancia reducidos.
- Recorte de personal: Una posible reducción de horarios o eliminación de puestos de trabajo.
Hacia un salario único en 2028
Pese a las advertencias del sector privado y las críticas de sectores conservadores que califican sus palabras de “incendiarias”, Johnson reafirmó que su agenda de justicia económica es innegociable. Con el respaldo del Concejo, la ciudad de Chicago se encamina a ser una de las metrópolis más grandes de Estados Unidos en igualar por completo las condiciones salariales de todos sus trabajadores, sin importar el sector.





