Vendedores ambulantes del centro de Chicago denunciaron un incremento drástico en los arrestos, multas económicas y decomisos de mercancía por parte de las autoridades locales. Los operativos policiales se han concentrado en zonas de alta afluencia turística como la Avenida Michigan, el sector de El Loop y los alrededores del Millennium Park, áreas clave para el sustento de decenas de familias, en su mayoría inmigrantes.
Los comerciantes afectados señalan que el Departamento de Policía de Chicago (CPD) modificó sus tácticas habituales, pasando de las advertencias verbales a detenciones directas y la confiscación total de sus carritos de comida, herramientas de trabajo y productos. Activistas locales y defensores de los derechos laborales calificaron las medidas como una “criminalización de la pobreza”, argumentando que los afectados recurren al comercio informal debido a las barreras burocráticas para obtener permisos legales.
Por su parte, las autoridades de la ciudad sostienen que las acciones responden a la necesidad de regular el espacio público y garantizar el cumplimiento de las normativas de salud y comercio. Mientras se intensifica el debate en el Ayuntamiento para flexibilizar las licencias de venta ambulante, los trabajadores denuncian que las multas actuales empeoran su situación financiera y exigen un alto inmediato a los arrestos.





