La exdirectora de una escuela de las Escuelas Públicas de Chicago (CPS) y actual integrante de la Junta de Educación, Jessica Biggs, se declaró vencedora el martes, superando a dos rivales tras una campaña encendida para convertirse en la primera presidenta electa de la Junta de Educación de Chicago.
Obtuvo el 49% de los votos, con el 94% de las casillas contadas, según resultados de la Associated Press.
Hilario Domínguez, candidato respaldado por el Sindicato de Maestros de Chicago (CTU), quedó detrás de Biggs con casi el 31% de los votos, y el abogado Victor Henderson obtuvo el 17%.
Domínguez no había concedido la noche del martes, pero Biggs se dirigió a sus simpatizantes como presidenta electa de la junta escolar. Prometió centrarse en mejorar el aprendizaje de los estudiantes y en construir una coalición con socios estatales para conseguir más fondos para CPS, además de proteger a los estudiantes de los “ataques” del presidente Donald Trump.
“El camino por delante no será fácil”, dijo Biggs. “Los retos que enfrenta nuestro distrito son enormes. Desde nuestras finanzas y la matrícula, hasta la confianza que debemos reconstruir con las familias. Pero nuestra determinación es igual de grande. Y esta noche, Chicago ha demostrado hasta qué punto la ciudad está dispuesta a luchar por sus niños”.
Biggs agradeció la “amplia coalición” que dijo haber logrado reunir, y reconoció a sus “donantes grandes y pequeños”. Su victoria, afirmó Biggs, representa un triunfo para los residentes de Chicago, quienes ahora tienen voz en la dirección del distrito.
“Durante demasiado tiempo las decisiones sobre nuestras escuelas se han tomado a puerta cerrada en el Ayuntamiento, y las familias han tenido que vivir con las consecuencias, pero esta noche eso cambia”, aseguró Biggs. “Nunca olvidaré para quién trabajo”.
Aunque quedaba rezagado por un margen considerable, Domínguez no concedió al hablar ante decenas de simpatizantes en la sede del CTU en el Near West Side.
Criticó al multimillonario Michael Sacks por inyectar dinero en la contienda. Domínguez dijo que su campaña no tenía “la chequera más grande” ni “billonarios firmando cheques de un millón de dólares”, sino que la integraban familias comunes.
“El pueblo de Chicago no está en venta”, aseguró Domínguez. “Nuestros hijos no están en venta”.
Esta elección nunca fue la meta final, añadió.
“Fue un momento en una lucha más larga”, agregó Domínguez. “Pero también quiero que todos los que lucharon a nuestro lado entiendan esto. No nos iremos a ningún lado”.





