En 2026, las apuestas deportivas siguen operando en Chicago a pesar de los continuos desafíos legales y debates sobre impuestos y normas de licencias. La decisión brinda estabilidad a las casas de apuestas, a los apostadores, a los ingresos de la ciudad y a la regulación del juego en todo Illinois. Los reguladores confirmaron que las apuestas deportivas legales continuarán sin interrupciones en la ciudad.
El Ayuntamiento de Chicago ha aprobado un presupuesto para 2026 que introduce nuevos impuestos y requisitos de licencias para los operadores de apuestas deportivas. El plan incluye un impuesto del 10,25% sobre los ingresos brutos ajustados de las apuestas realizadas en la ciudad y tasas anuales de licencia de entre 5.000 y 50.000 dólares. Desde el consistorio aseguran que las medidas buscan recaudar ingresos y regular el sector, mientras que los operadores de casas de apuestas han expresado su oposición.
Por qué se presentó la demanda
La Sports Betting Alliance es una coalición de grandes operadores, entre ellos Bet365, BetMGM, DraftKings, FanDuel y Fanatics Betting and Gaming. Estas compañías representan una parte significativa del mercado legal de apuestas deportivas en Illinois.
La SBA presentó una demanda en el condado de Cook solicitando una orden judicial para impedir que Chicago aplique las nuevas normas sobre apuestas deportivas. El grupo sostiene que la ciudad no tiene autoridad para imponer impuestos y requisitos de licencias adicionales más allá de los establecidos por el estado. Argumenta que solo la legislatura estatal puede regular y gravar las apuestas deportivas, y que las medidas de Chicago entran en conflicto con la Constitución de Illinois.
La orden cautelar de urgencia que nunca llegó
La Sports Betting Alliance solicitó una orden de restricción temporal para frenar la aplicación inmediata de las normas del presupuesto de Chicago para 2026, argumentando que, con el 1 de enero a la vuelta de la esquina, ninguna casa de apuestas había recibido todavía una licencia municipal. Los operadores advirtieron que se enfrentaban a continuar operando sin licencia, con riesgo de sanciones, o a cerrar por completo, alertando además de que el cierre de plataformas legales podría empujar a los apostantes hacia mercados no regulados y generar riesgos para la protección del consumidor.
Tras presentarse la demanda, la ciudad de Chicago emitió licencias a las cinco casas de apuestas, lo que llevó a la Sports Betting Alliance a retirar su solicitud de orden cautelar de urgencia, al desaparecer el riesgo de cierre. En un comunicado publicado en X, la Alianza reconoció la actuación del Ayuntamiento y confirmó que las plataformas reguladas seguirían operando sin interrupciones con la llegada del nuevo año.
Cómo funciona el nuevo impuesto de Chicago a las apuestas deportivas
Chicago ha introducido un impuesto del 10,25 % sobre los ingresos brutos ajustados de todas las apuestas deportivas realizadas en la ciudad. Este gravamen se aplica a los ingresos netos de los operadores, no a los apostantes individuales. Las casas de apuestas ya pagan entre un 20 % y un 40 % en impuestos estatales, además de 25 centavos por apuesta en los primeros 20 millones de apuestas y 50 centavos por apuesta a partir de ese umbral. Con el nuevo impuesto municipal, los operadores aseguran que la carga total es significativa y podría afectar a la rentabilidad, las promociones y los incentivos para los clientes.
La demanda de la Sports Betting Alliance sostiene que la Ley de apuestas deportivas de Illinois no otorga a los gobiernos locales la autoridad para imponer impuestos o requisitos de licencia adicionales. Afirma que la Constitución de Illinois reserva este poder al estado, salvo delegación expresa, y que la Asamblea General no ha concedido dicha facultad a Chicago. El caso pone de relieve un problema más amplio de control regulatorio, ya que permitir que las ciudades fijen sus propias normas podría generar un mosaico regulatorio incoherente en todo Illinois.
Propuesta de legislación estatal
En octubre de 2025, los legisladores presentaron un proyecto de ley que impediría a los gobiernos locales regular, conceder licencias o gravar las apuestas deportivas. El representante estatal Daniel Didech afirmó que la legislatura no pretendía que las ciudades establecieran sus propias normas y sostuvo que la propuesta de Chicago podría afectar a los consumidores, fomentar mercados no regulados y reducir los ingresos fiscales del estado. El proyecto aún no se ha sometido a votación, lo que mantiene la situación legal sin resolver.
Si las regulaciones de Chicago se mantienen, otras ciudades podrían adoptar medidas similares, dando lugar a normas distintas entre jurisdicciones. A nivel nacional, los estados siguen definiendo cómo estructurar los impuestos y la regulación de las apuestas deportivas. Esta falta de claridad genera incertidumbre para los inversores, mientras que las políticas coherentes se consideran más favorables para la estabilidad del mercado a largo plazo.





